<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-18714269</id><updated>2011-04-21T17:28:59.331-07:00</updated><title type='text'>C Sh (la curva de la carretera)</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://cshlacurvadelacarretera.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18714269/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cshlacurvadelacarretera.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>uya</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10563276098180614007</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img258.imageshack.us/img258/8272/csh4vv.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>3</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18714269.post-113187989443995403</id><published>2005-11-13T12:04:00.000-08:00</published><updated>2005-11-13T03:09:02.506-08:00</updated><title type='text'>Espero que no fuera un sueño...</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;Yo no sé cuánto llevaba esperando en aquella curva... tampoco caminé mucho... Me quedé quieta al borde de la carretera...&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://elclaroenelbosque.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:180%;color:#003300;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;el bosque de las hayas&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; se había quedado atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Eso era lo importante, verlo y no verlo... y estuve esperando allí... no sé, pero mucho... creo que no más de lo necesario... Me gusta pensar que no... me gusta sentirlo así, que no tuve que esperar más que lo necesario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no es que no pasaran coches porque pasaron muchos coches...............&lt;br /&gt;No tantos como tú estás acostumbrado a ver en ese infierno desde el que ayer, por fin, me llamas y dices que vives... pero muchos. Cuatro días son muchos esperando. Y no es que alguno no se detuviera... alguno lo hizo. Pero yo no le detuve. Y entonces decidí no subir. Prefería esperar. Quería esperar. Sabía que habría uno... ese al que yo le haría la seña justa, porque sabía que sería ese, ese y ningún otro, el que se detendría...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces abrí la portezuela y tú sonreías, por fin, aunque seguías nervioso y me preguntaste: ¿adónde quieres que vayamos princesa?&lt;br /&gt;Y yo te dije sólo: a algún lugar dónde podamos abrazarnos y reír durante 24 horas. Tal vez hacia la Ciudad... Y luego, luego sólo supe que nos besábamos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18714269-113187989443995403?l=cshlacurvadelacarretera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18714269/posts/default/113187989443995403'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18714269/posts/default/113187989443995403'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cshlacurvadelacarretera.blogspot.com/2005/11/espero-que-no-fuera-un-sueo.html' title='Espero que no fuera un sueño...'/><author><name>uya</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10563276098180614007</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img258.imageshack.us/img258/8272/csh4vv.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18714269.post-113158275138032244</id><published>2005-11-10T09:01:00.000-08:00</published><updated>2005-11-10T03:00:22.910-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Lo peor del miedo ya ha pasado cuando entro a preguntar en esa librería por el título que él me sugirió. Ayer, hablamos por teléfono al mediodía, como lo hicimos el miércoles de la semana pasada y me dijo que debería de leer&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;a href="http://www.kruela.ciberanika.com/misce5.htm"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;'El exorcista'&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;,&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; al menos para comprender cual es exactamente su postura frente a la locura, la misma, que al parecer, guiaba la motivación del padre Karras... Y por eso dice que no debo preocuparme, que no es la locura el sendero que estoy recorriendo y que precisamente &lt;em&gt;''porque sueño... yo no lo estoy''.&lt;/em&gt; Aunque él no dice eso. No es él quien lo dice. Él sólo dice que le crea, que sabe de lo que habla, y que yo no lo estoy...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ayer noche me llego hasta casa de la zurda y escucha con verdadero pavor lo que ocurre en dos de esas grabaciones... Dice: 'Es espeluznante. No estabas fingiendo sufrimiento. Sufrías de verdad. Estabas experimentando ese dolor...' Sí, asiento. ¿Pero con quién hablabas? -pregunta. No hablaba con nadie. Estaba sola, le digo. Imposible. Hay un ruido... Lo sé, y de nuevo asiento. Como si hubiera una voz al otro lado del teléfono, ¿no? Y entonces quién asiente preocupada es ella. Pero volverás a hacerlo, ¿no es así?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí Palermo, sí. No quiero detenerme ahora... y ya se lo dije a él, que lo único que me preocupa es que eso que ocurre y que experimento a través de la columna vertebral no fuese él. Pero mientras yo piense que es él, o mi deseo de él... seguiré adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y él que dice?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Dice que no me preocupe, que un trance, entrar en trance... no es la locura, que es otra cosa muy distinta...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces los cajeros no funcionan y yo salgo de la segunda sucursal en la que entro a realizar unas gestiones, aún sin el dinero pero con tiempo de sobra, y por eso me detengo en el cristal de esa librería. Siempre lo hago cuando tengo una cita programada en el portal de al lado. Y es cuando el título de un libro llama mi atención: 'Escribir es vivir', y pienso en comprarme el libro de Blatty pero ni lo tienen en existencias, ni va a ser posible conseguirlo. O eso dice el joven que maneja el ordenador ¿Y Josefa Parra Ramos? El joven consulta de nuevo la pantalla. 'El elogio de la mala hierba'. Sí, ese, le digo. Ese podrías tenerlo aquí para dentro de ... -y hace un gesto que ronda una aproximación vaga-. ¿Quieres que te lo pida? No deja. Es que lo quiero para un regalo. ¿Qué tal está este otro? -le pregunto agarrando el título de Sampedro. No lo sé. Es muy nuevo -contesta. Miro la contraportada y veo una fotografía de una pareja sonriente que muestra una diferencia de edad importante: el autor y la escritora. Y más abajo vislumbro la palabra magia: 'El resultado es un libro mágico cuya singularidad estriba en ser una autobiografía escrita por otra autora'&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego llamo a un timbre y una mujer abre la puerta. Y una hora más tarde me siento en un banco a escribir un mensaje a un número de teléfono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;color:#333399;"&gt;&lt;strong&gt;14h00min...&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;Paso por delante de une escaparate, veo un título, me compro ese libro. Es para ti. Dice: no he venido aquí a hacer retórica, ni literatura... he venido aquí a VIVIR... y yo te lo dedico y firmo: por la felicidad. Estoy absolutamente convencida de ello.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Luego conecto una pequeña grabadora digital. La quiero sólo para eso, para atrapar esos instantes de soledad en los que soy más yo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Acabo de enviarte un mensaje. Estoy sentada en un parque... en un pequeño parque interior...... delante mía hay tres cipreses... y unos arbustos. Estoy rodeada por edificios y hacia el oeste hay un cielo muy negro... de borrasca. Hacia el este... nordeste, hay un claro azul. Pero las nubes vienen pasando sobre mi cabeza... Alguien dice, desde otro banco, alguien que no veo: 'Lo que viene por allí, uff...'&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y estaba leyendo. Ese libro 'Escribir es vivir'. Me llama la atención que hay dos cielos en la fotografía de la portada: un paisaje en sepia en una playa... de borrasca y un niño que... un niño como de posguerra, que camina sobre esa orilla... Hacia el este, el color cambia... y es, el mar es cian, por la zona de las rocas y el cielo tiene claros y estoy leyendo: '''Como bien dijo la alumna consciente de su privilegio: lo que hemos vivido aquí, lo que nos llevamos, no lo recogerá ningún libro. Toda la razón. Esas vibraciones quedarán en la memoria de cuantos asistimos al curso'''. Y cuando escucho la palabra vibraciones, o sea cuando... cuando me descubro leyéndola, me doy cuenta de que esa vibración que experimento, es la vibración que yo te produzco a ti. La vibración que yo te producía a ti. Dijiste que te hacía vibrar, que eso era seguro, que todavía te hacía vibrar. Y ahora sé como.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Pero es justo ahí, cuando pronuncio esas últimas palabras, cuando se levanta el inesperado vendaval. Los restos huracanados que anunciaron hace semanas por la televisión y decidieron no llegar hasta que hicieron acto de presencia justo ahí y se tragaron todas mis certidumbres con su boca voraz, la boca avida de un viento veloz y furioso. Pero yo no llevo un anemometro de bolsillo para desconcertarle. De repente soy Alicia y hasta me parece que voy a salir disparada del parque por la fuerza disparatada del viento. La que ha cobrado. Asusta más que un trance, que cualquiera de mis trances bajo las sábanas, que ese escalofrío que de repente recorre mi columna vertebral y del que no dudo hasta muchas horas más tarde. A solas, en la noche, cuando ya no hay nadie. Pero no es un conejo buscando sus guantes quién se dirige entonces a mí. Es un tipo con barba y gafas llamado Mario, que atraviesa el parque, y al que doy la espalda, después de contestarle no sé qué, a lo que me dice y que ni siquiera recuerdo. No me gusta. No sé por qué. Demasiado correcto pero sólo es una pose exterior. Estoy segura de que por dentro es un cerdo. Seguro que lo es. Con pensamientos de cerdo. No se puede estar casado con una mujer como la suya y no tener pensamientos de pocilga, como yo. Lo presentí aquel día que les encontré en el pediatra. Y se pensaría que estoy loca por estar sentada en un banco del parque con un tiempo así. Lo que dicen, que estoy loca o soy bruja. Pero lo del viento ha sido súbito y el aire es sepia. De repente camino, como obligada hacia mi casa, el viento me empuja por un mundo sepia y por eso voy a llegar más pronto que nunca, más pronto que si subiera la cuesta a las carreras. Porque me cansaría antes y entonces tendría que detenerme. Pero ahora es como si tuviera velas de velero, como ese velero de la fotografía del libro que no sé por qué no menciono en la grabación. Y algunas bolsas de plástico ruedan por el asfalto y emprenden el vuelo como si fueran ocas salvajes. Da hasta miedo el giro inesperado que ha dado el día, la vida, mi interior y es cuando presiento que algo ha cambiado entre nosotros o que él ya no vendrá... que podría no venir. Y desde ese momento creo que enfermo de tristeza, sólo de pensarlo, sólo con pensarlo. Esa llamada que dijo que iba a hacerme no ocurre en todo el día. Y tampoco hoy o ayer. Ahora ya es de madrugada pero desde ese viento lo único que hago es follar para tratar de olvidarme del teléfono, pero el teléfono, a todas horas pegado a mí, no suena nunca. Da igual que esté en un coche, como esa tarde, bajo la lluvia, escuchándole repetir a ese hombre que le ha robado las llaves de ese coche a su hijo: 'eres insaciable', una y otra vez, o sobre una camilla al día siguiente oliendo el sexo de un hombre que frota mi cabeza contra su polla para colocar mis huesos, o bajo mi marido, como luego... Tuve que llamarle cuando llegué a casa: ¿Dónde estás? Comprando. Por favor, ¿puedes regresar? Necesito que me folles... ¿Pero qué te ocurre? Nunca había hecho eso. Que estoy caliente. ¡Joder!, habría querido chupar esa polla. Metérmela voraz en mi boca como si fuera un viento de color sepia. Él deseaba que lo hiciera. Estoy segura El hombre de la camilla. Me lo suplicó desde sus ojos oscuros cuando abrí los míos. Y a los diez minutos él, ahora hablo de mi marido, estaba en casa, enfadándose conmigo, porque dice que son demasiados porros, demasiado seguidos, que no tengo control y que si sigo así se deshará de la marihuana pero abrazándome durante horas y masturbándome incansable, mientras yo procuro pensar en quién sea para no pensar en él, en el hombre que no llama. Pero no dejo de pensar en él y si suena, yo aún tengo la esperanza de que lo haga, no es él. Es ese número del Tarot al que le envié un mensaje la otra madrugada. Una mujer, después de muchas llamadas en las que no se deja ningún mensaje, se decide, por fin, a estampar su voz en el buzón de voz. Dice que está interesada en ponerse en contacto conmigo. Pero no elige bien la forma de hacerlo. No tendría que haberme llamado. Tendría que haberse puesto en contacto conmigo de la misma forma en que yo la busqué. ¿O no le cuentan eso sus cartas? ¿Acaso no le informan de como soy yo? De como somos los que somos escapistas como yo. Entonces qué nos diríamos... qué podríamos decirnos si yo no quiero decirle nada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18714269-113158275138032244?l=cshlacurvadelacarretera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18714269/posts/default/113158275138032244'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18714269/posts/default/113158275138032244'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cshlacurvadelacarretera.blogspot.com/2005/11/lo-peor-del-miedo-ya-ha-pasado-cuando.html' title=''/><author><name>uya</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10563276098180614007</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img258.imageshack.us/img258/8272/csh4vv.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-18714269.post-113133056787310772</id><published>2005-11-06T23:27:00.000-08:00</published><updated>2005-11-10T02:37:44.520-08:00</updated><title type='text'>domingo, 06 de Noviembre del 2005</title><content type='html'>... ahora no sólo yo estoy asustada desde ayer... la zurda también lo está...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18714269-113133056787310772?l=cshlacurvadelacarretera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18714269/posts/default/113133056787310772'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/18714269/posts/default/113133056787310772'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cshlacurvadelacarretera.blogspot.com/2005/11/domingo-06-de-noviembre-del-2005.html' title='domingo, 06 de Noviembre del 2005'/><author><name>uya</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10563276098180614007</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img258.imageshack.us/img258/8272/csh4vv.jpg'/></author></entry></feed>
